Debido a que las huellas kármicas son las raíces de los sueños, cuando se agotan por completo, sólo queda la luz pura de la conciencia; no hay más película, no hay historia, ya no hay soñante ni sueño, sólo la naturaleza luminosa fundamental que es la realidad absoluta. Por esta razón, ya no hay más sueños en la iluminación y a esta se le denomina "el despertar".
(Tenzin Wangyal Rínoche)
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